lunes, 27 de febrero de 2012

Starfield

viernes, 17 de diciembre de 2010

Subterranean Homesick Mockumentary



Un mockumentary o falso documental es un ejercicio de cine, historia, realidad, ficción, ironía y estilo. Creo que es un género en el que el ornamento y la filosofía del 'menos es más' se entremezclan dando lugar a una contradicción, incluso a una paradoja, brutalmente interesante y que va más allá del simple entretenimiento o de las atracciones o metáforas generadas en tu mente a 24 imágenes por segundo.

Si el documental en cuestión aborda la figura de un personaje musical, se indaga doblemente en una generación concreta. Yo diría que hasta se penetra en su mente. Y lo digo porque ¿qué es la música sino un perpetuo montaje de atracciones, a lo Eisenstein, causado en el cerebro a golpe de acorde?

'Looking for a home', dirigido por Mario Lizondo, puede ser una historia real, la de cualquiera. Puede ser una historia fictica, la que ves en cualquier pantalla. Pero también puede ser un juego entre ambas, un claroscuro de notas en un pentagrama teñido de acontecimientos históricos y musicales que muchos de nosotros hemos vivido. 'Looking for a home' cuida el detalle, cuida la palabra, cuida el sonido y cuida la imagen, esa imagen que tenemos de alguien muy grande, contrastándola con alguien muy pequeño que basa su vida precisamente en esa contradicción de la que hablaba, en ese claroscuro.

Este es un falso documental presentado al festival NotodoFilm, que nos hace remontar la memoria hacia años atrás, cuando no se hablaba de Mainstream ni de Márketing ni de Fucking: se hablaba con las cuerdas, vocales y extendidas en un mástil, con una caja de resonancia muy diferente a la caja registradora de hoy en día.

Ojo: puedes solo ver 'Looking for a home'; pero también puedes beber 'Looking for a home', like a Rolling Stone...

http://www.notodofilmfest.com/index.php?corto=27701#/Home/Ficha/27701/

jueves, 15 de julio de 2010

Necesidades especiales




A solo una semana de quitarme la espina clavada hace ya un año, cuento los segundos que quedan para ponerme delante del Rey de los Andróginos y hacerle alguna ofrenda cervecera. Sí, esta vez sí voy a tener concierto de Placebo, si las inclemencias del tiempo y el sonido lo permiten, y voy a poder clavar mis ojos y mis oídos en todos los himnos que los Divos londinenses han creado durante más de década y media para todos los que hemos pasado las Noches de Insomnio (que dirían los Mutantes) con Bauhaus, Enigma, Depeche Mode, Bowie y, más adelante, NIN y Radiohead.

Todo esto, claro, si no monto en cólera y les lanzo un extintor a sus inglesas cabezas.

Así que mejor hagámoslo en su idioma, formulemos un PlayList:

1. Without you I’m nothing – Acunada por su querido Duque Blanco, es quizá la mejor balada distorsionada del trío de la purpurina. Si no, fijaos en su metafórica estrofa:

I'm unclean, a libertine
And every time you vent your spleen,
I seem to lose the power of speech,
Your slipping slowly from my reach.
You grow me like an evergreen,
You never see the lonely me at all

O lo que es lo mismo:

Soy impuro, un libertino
Y cada vez que tú agujereas tu brazo
Parece que pierdo el poder de la palabra,
Te estás deslizando lentamente fuera de mi alcance.
Creces en mí como las hojas perennes,
Nunca en absoluto ves la soledad en mí.


2. Slave to the wage – Este alegato anticapitalista aparece en Black Market Music junto a un puñado de canciones muy maduras, algunas rozando lo comercial, pero qué carajo, ¿no hacen eso las divas? ¡Qué majos ellos! Hay, sin embargo, algo en esta joya de la corona de pequeña princesa caprichosa y a la vez inocente, que gusta.
3. Follow the cops back home – Si hablaba de NIN y de Bauhaus en el mismo párrafo, tenía un claro por qué. De Meds, uno de sus últimos álbums, rescatamos la pieza tranquila, fresca y gris como una calada de cigarro.
4. Running up that hill – Lo más Radiohead que han hecho nunca, y lo menos también. Con una frase como la siguiente, sobran las palabras:

There's a thunder in our hearts, baby.

5. Infra Red – De nuevo hay que citar Meds, porque el segundo corte parece sacado del alma de Marc Bolan fundiéndose con la piel de Iggy Pop. Más ambiguos (¿más?) que a lo que nos tienen acostumbrados, los chicos vienen a desearnos un infeliz cumpleaños.
6. Nancy Boy – Mi tema favorito de Placebo desde siempre. Sé que es por la letra, con más metáforas por metro cuadrado que mi mente. Y si no, atención:

We're a couple, when our bodies double.

¿De qué habla? Haced vuestras apuestas. La solución, más abajo.

7. This Picture – Más desgarro, más brit pop alejado de Oasis y su panda. La diferencia hizo a Placebo únicos.
8. Pure Morning – Otra vez la metáfora hecha canción. Me atrevo a aventurar que caerá en el concierto. Gran videoclip y enorme letra
9. Bruise Pristine – Más cercanos a la electrónica Prodigyera y no tanto a Justice como en el Battle for the sun. No pueden venir a España y no hacernos bailar.
10. Julien – El temazo de Battle for the sun, con permiso del tema que da nombre al álbum. En esta sí me permito hacer un guiño a Radiohead y compararla con la genial 2+2=5, ya que dentro de Julien encuentras hasta tres o cuatro canciones diferentes, como bien hicieron los de Oxford con aquella pieza progresiva que abría el Hail to the thief. Muy importante la poesía de sus versos activada con la línea melódica. Una avalancha, como ellos mismos dicen:

Julien, you're a slow motion suicide

Fallen angels in the night
And every one is barred from heaven
Just one more hit to make it right
But every one turns into seven

Now that's it's snowing in your brain
Even ten will not placate you
This ain't no cure for the pain
This avalanche will suffocate you

Aunque esta parece obvia, ¿verdad? O a lo mejor solo me lo parece a mí, que la pillé al segundo. Tristemente, por cierto…

Bonus Track 1 – I know – Es difícil verles desnudos con una sola guitarra y su base rítmica sincera y a la vez despiadada, pero en I know lo consiguen. Jamás la tocarán, yo lo sé, pero la adoro tanto que me hacía ilusión ponerla.
Bonus Track 2 – Days before you came – Electrizante y apocalíptica, nadie diría que estamos ante una canción de amor. Pues así es. Y el trono lo ganaron por cosas como esta.
Bonus Track 3 – 36 degrees – Qué mejor que acabar con un tema que habla de una charla tras el sexo.

Hidden Track (por eso de que no sean 13, que da mala suerte) – Protège moi – Una de las más 1984 de todas, aunque de variada influencia (el primer verso de esta estrofa es una clara referencia a Romeo y Julieta de Shakespeare). Y en francés ¡cómo mejora! No es una song to say goodbye… ¿o sí?

Sommes nous les jouets du destin
Souviens toi des moments divins
Planants, éclatés au matin
Et maintenant nous sommes tout seuls
Perdus les rêves de s'aimer
Le temps où on avait rien fait
Il nous reste toute une vie pour pleurer
Et maintenant nous sommes tout seuls


¿Somos los juguetes del destino?
Recuerda los momentos divinos
Vuelo sin motor, explotó en la mañana
Y ahora estamos nosotros solos.
Perdidos los sueños de amarse
El tiempo donde no se había hecho nada
Nos queda toda una vida para llorar
Y ahora estamos nosotros solos.

Y aquí termina. Recemos porque sea ofrenda, y no extintor. ¿Qué de qué habla Nancy Boy? Pensadlo un poco, es Brian Molko… Pues de un travesti. Qué le vamos a hacer si él mismo nos proporciona chistes sobre su sexualidad. No todo van a ser bromas sobre el Bourbon… (“¿Solo y con hielo? Conozco muy pocas chicas que beban cosas tan fuertes” me dijo ayer mi compañero de piso con su acento de mafioso)




sábado, 19 de junio de 2010

Películas favoritas: ¡¡¡No hago jodidos flashbacks!!!




Como muchos habréis adivinado, estoy hablando de la ópera prima (si exceptuamos la infumable My Best Friend's Birthday) del dios de este blog. Como muchos también abriréis la bocaza para decir '¿no es Pulp Fiction tu película favorita?' os diré: 'sí, lo es, pero ¿de verdad queréis un post de 100 páginas hablando de una peli? ¿no, verdad?'


Me he comprado un DVD con nuevo doblaje en 5.0, aunque la verdad no sé para qué, porque la veo en inglés. De todos modos el doblaje no me disgusta: siempre es bueno en las cintas de Tarantino. O será que yo le veo con buenos ojos.




Reservoir Dogs es la película que a más perfiles adapta su narrativa. Me explico: Si tú le preguntas a cualquiera que la haya visto, pueden suceder varias cosas. La primera y más habitual es que te hablen de ella como una buena película policíaca, muy original y con una escena de violencia inusitada. La segunda, que te digan lo mucho que les encantó, les influyó y cómo tienen camisetas, putas gafas de sol y corbatas, o la banda sonora en el ordenador puesta todo el día. La tercera, que te digan que es lenta y que se durmieron a los diez minutos.




Fuck all of them.




¿sabéis de qué habla 'Paquito El Chocolatero'?


Sé que la ví tarde, y además en inglés sin subtítulos (no sé por qué lo hice). Tenía 18 años y ya había visualizado algo con mis hermanos, pero quería enfrentarme a ella yo sola. No entendí una mierda y me pareció cutre a más no poder, con una estética de videoclip de aficionado trabajador de videoclub. No asimilaba que esa película y la increíble Pulp Fiction fueran dirigidas por el mismo tipo. A día de hoy, me cuesta poner una por encima de la otra.


Reservoir Dogs es la ida de olla más grande que haya podido tener un director. Quiero decir, hola, vamos a hacer una película con 1.600.000 dólares, y la va a co-producir Harvey Keitel, que quiere ser el protagonista. No mames. Ahora en serio. Que sí, que las localizaciones van a ser un garaje en pleno agosto, una cafetería y tres habitaciones. Sin embargo, Reservoir Dogs es la seguridad más grande que haya podido tener un director. Tarantino fue convenciendo a todo aquél que pilló por banda y que leyó y se enamoró de su guión. Con un par.


Fue escogiendo los actores como si éstos llegaran guiados por una deidad. A Steve Buscemi (el señor Rosa), por ejemplo, le acojonó minutos antes de hacer la prueba, solo porque él quería ser el señor Rosa en un principio. A Michael Madsen lo quiso desde siempre, pero dio oportunidad a otros muchos. Madsen no quería hacer la escena de la tortura en su prueba, pero después de mucho tiempo accedió, y creó un mito. Con Chris Penn y Lawrence Tierney, Quentin vio un vínculo de sangre que no existía, pero que era real a más no poder.


Tarantino cuidó muy bien la banda sonora, creando el programa K-Billy y el Supersonido de los 70, en el que se pincha a la Steve Miller Band, a Joe Tex y a la George Baker Selection, todo en uno. Y te das cuenta entonces de que la música es otro personaje, igual que la presencia de la violencia. Ahora que venero este film, y no lo desdeño como cuando lo vi por primera vez, me doy cuenta de que no es una película violenta. No, Reservoir Dogs es la antesala de la violencia, es la tensión propia de los trabajos japoneses que tanto adora nuestro amigo QT. Y por eso la historia que se cuenta rodea todos esos aspectos y se hace redonda ella sola: nos acerca a los personajes de forma introspectiva, y no solo con el guión.


me llamo Charles Widmore y me desterraron. ahora tengo más pelo.



En los comentarios de mi edición en DVD, Tarantino se queja de que todo el mundo piense que la peli está construida con flashbacks, cuando no es verdad. Todos sabemos lo que es un flahback: el mejor ejemplo lo tenemos en la serie Perdidos, cuando los personajes recuerdan su pasado. Reservoir Dogs no es así, es simplemente una historia contada de otra manera, al estilo de las novelas, precisamente para situar al espectador, hacerle cómplice y así derribar la barrera diegética. Es una idea brillante.



Técnicamente, la cinta también brilla una y otra vez. A QT le gustan los planos secuencia, y morirá haciendo uno. Personalmente creo que es en esta película donde los borda y domina, mucho más que en Pulp o en Kill Bill. Y lo hace porque les dota de la fuerza justa y del carisma del personaje que lo está protagonizando. Es decir, ahonda mucho más en la personalidad, dejando de lado la realización y el montaje, obligando a estas a seguir a la trama, en vez de casarlo todo buscando una belleza. El cabrón consigue esa belleza de forma 'casual' (entre comillas, porque con Tarantino NADA es casual NUNCA)





aquí se va a liar parda



Es un maestro haciendo planos, como todos los travellings circulares y semicirculares, o la doly que emplea en la magistral aparición del señor Rubio en el garaje. Pero otro maestro, mucho menos condecorado, fue su novel director de fotografía: Andrzej Sekula. Le acompañó también en Four Rooms y luego alzó el vuelo bien alzado en American Psycho (como cinematógrafo) y en Cube (como director). En la primera, el estilo Reservoir Dogs se hace muy patente, sobre todo ese roce de la violencia como si fuera una caricia tétrica, con la sangre siempre presente y acechante. En la segunda, que tuvo su secuela, el tema de la tensión ya es más que afilado y empleado con orgásmico talento.




Pero no le quitemos mérito a ese veinteañero empleado de un videoclub, cinéfilo hasta la médula. Reservoir Dogs era su idea, su sueño, su propósito y su proyecto. Y lo abanderó como nadie. Por eso hoy, Padre, te damos gracias. Venga a nosotros tu esmoquin.


Keitel: otia neneeeeee!!! menudo buga te has pillao!!!!! y el Quentin en el Dodge con el caracortada pringando.

Madsen: uno que sabe!...
Buscemi: por cierto, ¿eso de ahí no es un resto de cráneo?
Keitel: ya estamos otra vez contando las cosas como nos sale de los...

martes, 11 de mayo de 2010

Vida y muerte y fuerza



¿Cuánta gente, día a día, lucha contra sus propios sentimientos sin saberlo?
Piénsalo: personas que dudan por ejemplo de su sexualidad, o personas que se condicionan por lo que los demás puedan pensar, personas que viven atrapadas en un matrimonio que ya no es lo que era, etc, etc, etc.

Nosotros, los jóvenes, tenemos una fuerza en nuestro interior que muchísimas veces no sale a la luz por toda esa lucha contra los sentimientos. Pero creo con sinceridad que ahí es donde algunos brillamos, no porque seamos mejores, pero sí que somos idealistas, creemos en cosas como la bondad y la justicia, y en definitiva, estamos vivos y queremos disfrutar de esa vida y hacer que los que tenemos alrededor también disfruten.

Si tuviera que salvar algo de este mundo sería el OPTIMISMO. Hay tantas cosas que podríamos arreglar, tantos pequeños detalles que podríamos mejorar, tantas satisfacciones que podríamos recuperar… Todo eso se nos escapa de las manos porque creemos que no podemos controlarlo, y damos más importancia a absurdeces como el dinero, la posición social, la fama o el qué dirán. Vivimos con miedo, el primero de todos esos miedos es el miedo a fracasar, después el miedo a no ser aceptados, el miedo a defraudar, el miedo a no agradar… ¿Por qué? Somos como somos, con nuestros errores y nuestros aciertos pero lo que nos diferencia es que algunos hacemos las cosas con una buena intención que tendría que ir por encima de todo lo demás.

Y digo yo, ¿qué hay de malo en intentar alcanzar los sueños? ¿y si mi sueño es hacer de este un mundo mejor? No hablo de erradicar la pobreza ni parar las guerras: hablo del día a día, de los pequeños gestos, de superar los pequeños obstáculos y plantarle cara a todo aquel que intente oprimirnos y tratarnos mal. Mal, ¿por qué? La libertad es nuestra, la libertad es pura, y la libertad no sabe de egoísmos ni totalitarismos ni imperios: la libertad es única e intransferible y la tenemos, lo que pasa es que la escondemos por el miedo y la cobardía.

Pero yo no quiero tener miedo ni quiero ser cobarde aunque lo entienda. No quiero ser esclava, no quiero bajar la cabeza, quiero mirar de frente y gritar a la cara de la injusticia. Quiero que las personas se unan y no sean ‘ellos’: seamos ‘nosotros’. Podemos hacerlo, estoy convencida y, además, no hay descanso.

El sol tiene que resplandecer arriba de la nevada montaña.

viernes, 5 de marzo de 2010

Una banda, un directo, un rayo de Sol: Garrett Wall Band




Es cierto que cuento con una gran trayectoria de conciertos a mis espaldas. Llevo años acudiendo a recitales de leyendas, a bolos de aficionados, y a auténticos shows de jóvenes promesas. Pero aún así nunca, y repito, nunca, dejo de sorprenderme.

De hecho, si hoy tuviera que recomendar un solo directo a cualquiera que me lo preguntara, lo haría de esta banda de la que voy a hablar, precisamente porque reúne todas las condiciones que acabo de describir en el anterior párrafo – escrito, todo sea dicho, con una resaca feliz, que también las hay. –

Esas condiciones son la capacidad de sorprender, el show y puesta en escena de una gran promesa, la ilusión de un aficionado, y la sensación de que puede perfectamente convertirse en leyenda de la música en este país. Condiciones que reúne esta banda, la Garrett Wall Band, que ofreció el pasado Diciembre un concierto de sobresaliente en la siempre sobresaliente sala El Sol.




Su disco Hands & Imperfections destila clasicismo del que a mí me gusta, y en directo refuerzan esa idea con absoluta profesionalidad, sin poses: todo es real. Y lo hacen defendiendo joyas como Worst Case Scenario o Is There No Freedom?, y esa defensa lleva detrás la fuerza y estilo de grupos como Temptations, The Beatles o The Coasters. Casi nada.

Pero sobre todo creo que lo mágico de un concierto de Garrett Wall Band radica en la energía con la que se ejecuta cada tema. Un ejemplo, las versiones. Desfilaron mitos tan diferentes entre sí como No Woman No Cry del jefe Marley, Roxanne del presidente Sting, y Tutti Frutti del dios Elvis. Y todas fueron reinventadas y acercadas al público, demostrando que la música es una, fuerte e indivisible – perdonadme por esta metáfora. –

No puedo dejar de mencionar a los invitados que subieron a animar la fiesta: Giselle de Freak Mummy fue el perfecto acompañamiento a la destreza vocal de Wall; incluso su propia hermana subió a celebrar su cumpleaños en un momento para recordar; pero también Elías Porra, y La Banda del Soplo, que nos descubrieron una trompeta que sonaba como una Strato. Con ellos el respetable comenzaba a bailar y la banda se disfrazaba de unos Black Crowes apegados al más introspectivo Neil Young.

Supongo que comparar a un grupo con todas estas deidades puede provocar un soplo en el corazón del músico más acostumbrado a las críticas. Pero la Garrett Wall Band se ha labrado un disco y un directo que les da derecho al trono: otra cosa es que el gran público y los tiburones de la industria se den cuenta de ello. Yo seguiré recomendando su pasión, su entrega y su precisión, a la espera de que alguien algún día ponga a estos chicos la corona que se merecen.

domingo, 10 de enero de 2010

Temporal de baile

Hay menos de un grado afuera y las calles están lluviosas, pero centenares de personas creen más en el abrigo de la música, y se resguardan, bien arrimados, en Princesa nº 4.

Dicen que los ejércitos del Norte han llegado a la capital para fundir la nieve acumulada estas fiestas. Sus armas tienen nombres como The first girl who got a kiss without a please, Deli, Pressure, As time breaks off…

Su fama fue creciendo estos últimos años, cuando dejaron tierras vascas para adentrarse en otras comunidades, en la aventura de llevar sus bailes y sus melodías al resto del país. Y ahora, aprovechan el fin de semana más frío de la temporada para marcarse un reto y arrasar el territorio.

fotografía de Javier Sánchez

El jueves 7 de Enero, con la resaca de Sus Majestades de Oriente todavía encima, We Are Standard conquistaron la sala Heineken, completamente abarrotada, para demostrarnos que tienen la fórmula exacta. Conjugan espectáculo, buen gusto y mejor hacer, y el público les responde aunque no sepan ni dónde suenan las campanas – “¡Te sabes las canciones!”, exclamó hacia mi, sorprendida, una de tantas modernas que acudieron a verlos –

Al día siguiente, viernes 8 de Enero, una sesión MySpace en colaboración con un perfume nos ofrecía en Joy Eslava un corto recital de bailes alternativos de la mano de Delorean, una banda que sabe perfectamente cómo meterse al personal en el bolsillo, de forma progresiva pero con la apuesta segura de sus temas de siempre, que aderezaban un setlist prácticamente nuevo.



Tanto unos como otros, los gamberros y los bailongos, los polémicos y los callados, son especialistas en caldear el ambiente y elevarlo al punto de fusión óptimo. Sin duda son los jugadores estrella que Mushroom Pillow se ha sabido meter en cartera, y que esperamos que nos regalen muchos más fines de semana como este – helado en el exterior, candente y vestido de fiesta por dentro – y muy pocos en el banquillo. Las tropas del Norte vinieron, vieron y vencieron.