viernes 30 de octubre de 2009

Los pedazos de nuestra vida están a nuestro alrededor

¡Qué titulazo, eh!
Me refiero, como espero que hayáis supuesto, a las personas.
Inauguro esta noche una nueva sección en el blog: Películas favoritas. Y la inauguro después de haber 're-view' una maravilla que vi en el cine, durante tiempos duros, y que me dejó en una nube. Se llevó el Oscar a la mejor película y su nombre es Crash.


la mejor escena, la más intensa, la mejor historia de la película


Para empezar a hablar de ella, hay que dejar claro lo primero: Esta es una película sobre las personas y sobre las falsas apariencias. Podría parecer, a priori, que es un film sobre el racismo, pero no lo es. Yo creo que este metraje tiene una tremenda enseñanza, que es la siguiente: Todos somos humanos, nada es blanco ni negro, y cada uno tenemos una parte buena y otra mala.

Parafraseando a Albert Ellis, no existe una ley universal que diga que los demás tienen que ser amables con nosotros. Y, recordando lo que nuestros padres, abuelos y en definitiva mayores nos dicen siempre: Las apariencias engañan. No te fíes ni de tu sombra. Yo añadiría algo: no te atrevas a juzgar ni a tu sombra, porque te puede sorprender.




"genial, música sobre linchar a negros"


Es difícil de contar cómo empieza todo. Entonces llega Ludacris (el de la izquierda) y te demuestra que, además de cantar rap, también actúa. Un fundamentalista negro, que ni sacado de los filmes de Spike Lee, es su papel. Junto a él, su colega empieza a entrar en el mundo del country en un hilarante diálogo, ya que el hip-hop, según Ludacris (tiene gracia que lo diga él) es un movimiento opresor por su lenguaje. Son dos raterillos que al finalizar la película dan lugar a dos importantísimos aspectos de la misma. Son los personajes menos extremistas, y al principio parecían ser los que más.


¿por qué no haces más como esta y menos Miss Agente especial?


El fiscal del distrito y su esposa son interpretados por dos actores que odio bastante, por parecerme blandos y lineales: Brendan Fraser (sí, George de la Jungla) y Sandra Bullock (sí, Sandra Bullock haciendo de Sandra Bullock, como cuando Eduardo Noriega hace de Eduardo Noriega) Pero he de decir, sobre todo en favor de ella, que la pareja está muy bien conseguida, y que es realista 100%, pero ante todo es un personaje el de Sandra que se da cuenta, que abre los ojos, que piensa "pero qué tonta he sido". Y eso es algo que los demás deberíamos hacer más a menudo.



Matt Dillon en el papelazo de su vida



limpiando la conciencia



redención


Impactante y sobrecogedora es la enrevesada historia de los cuatro implicados en el tema más aparentemente racista. Dos policías, un director de televisión y su mujer se ven envueltos en una trama de impotencia, rabia, resignación, prejuicios y desesperación propias del mejor de los narradores. Propia de Hithcock, por ejemplo. Aquí sí que nada es lo que parece, y las lecciones que nos dan los cuatro (no todas buenas) son increíbles. El rechazo y el miedo, incluso a lo que realmente somos, los errores y sobre todo la manera de enmendarlos, están presentes aquí.


"un día vino un hada a mi habitación..."


El amor por la familia también juega un papel importantísimo en Crash. La protección y el día a día que te embiste y te hace tener tantas dudas, al final acaba desapareciendo gracias a una capa mágica. Sin duda es el momento de máxima tensión, pero también de máxima ternura, y nos enlaza a la mente del personaje persa que discute con el hispano. Magistral ejercicio de dirección de actores y de giro de guión. Sobresaliente.

Por último, un regalito... Solo aparece dos segundos, mientras Matt Dillon habla por teléfono con Loretta Devine (que al final de la peli, por cierto, suelta una frase lapidaria que hace que me reafirme en todo esto de las apariencias) Tachán tachán...

Es él. Es Jin. Y no va de Dharma Iniciative, aunque parezca que acaba de salir de El Cisne

¡¡¡Ha salido de la isla por fin!!!

jejeje...

No he mencionado la parte de Don Cheadle, perfectamente unida en principio y fin. Ni tampoco cómo se pasa de puntillas por la comunidad china, pero no se puede estar a todo, Paul Haggis. Así te salió Million Dollar Baby, que es un insulto al cine comparado con esta belleza.

Crash es emoción, es vida, es destino, pero ante todo es aprendizaje. Un aprendizaje no sobre las razas, sino sobre la raza humana. La misma que está compuesta por esos pedazos de nuestra existencia que están a nuestro alrededor ¿Por qué no nos paramos a mirarlos, e intentamos comprenderlos?

domingo 18 de octubre de 2009

Black Girls



Después de mucho tiempo sin escribir aquí, vuelvo a la carga más revival que nunca.

Siempre había querido hablar de ellas, rendirles homenaje. Son cuatro, tuvieron su mayor apogeo en los 90, y son estandartes del New Soul. Alguna de ellas se asoma más al Rap, pero todas tienen algo en común: voces increíbles y originales.

'The Misseducation of Lauryn Hill' es el álbum que más influyó en nosotras a finales de los años 90. Arrancaba un nuevo milenio, y el Hip Hop también cambiaba. Una chica, que decidió desligarse de los Fugees y dar rienda suelta a su creatividad, formó un discazo con temas como That Thing o Can't take my eyes off of you. Atrás quedaba el hit Killing me Softly (himno de Roberta Flack, modernizado y depurado a ritmo de bombo y caja) que se incluía en el histórico 'The Score', donde también descubrimos Ready Or Not, que nos ponía los pelos de punta, o el cantadísimo Fu-Gee-La. Wyclef siguió su carrera como enorme productor, y ella nos enamoró.

Una gran cantante de afro-jazz, tremenda, perfecta, de la que artistas como M.I.A y Missy Elliot beben sin parar. De 'Baduizm', su debut extraordinario, a 'New Amerykah', su último trabajo grabado en 2009 y ecléctico a más no poder, Erykah Badu unió a músicos negros, blancos e hispanos, estuvo soberbia con Guru y The Roots, y cambió el mundo del Hip Hop estrechando lazos con el Soul y el Funk más puros. No en vano era la negra por excelencia, la Pam Grier de la música, y la abanderada de Martin Luther King en el ritmo y el alma.

Mundialmente conocida por el torrente de voz que erupcionó junto a U2 en la nueva versión de One, Mary J Blige era mucho más: era el auténtico Rap. Tocada por la mano divina, tuvo que encomendarse a los cielos cuando cayó en la espiral de la bebida. Y salió de ella reforzada. Producida en ocasiones por Lauryn, Mary cuenta con dos albumazos: 'Share my world', del 97, y 'No more drama' en 2001: el r'n'b tenía nueva diosa. El rap entendido desde el lado femenino, pero con un toque de poder y agresividad. La fusión entre el clasicismo y las nuevas tendencias. Y un rompepistas: 'Mary', que en el prolífico 1999 fue disco de cabecera de todo buen rapper que se preciara. Blige vino, vio y venció, pero aún esperamos más.

'Songs in A minor'. Con este título, y la piel de gallina que se nos quedó con el piano de Fallin' irrumpió Alicia Keys en el mundo del Soul. Los charts se volvieron locos, los hombres de todo el mundo se enamoraron de una piel mezcla de ébano y marfil, y todas nosotras quisimos llevar rastas y usar sombrero. Gran pianista, gran vocalista, gran ingenio y, dicen, gran dulzura, a Alicia le gustamos los españoles, y creo que aunque no se vea muy a la legua, en algunos temas se nota. Gospel, años 40, desgarro, rebeldía y fuego, es lo que representa a esta neoyorquina de pura cepa que nos abrió los ojos. Comparada con Norah Jones o Whitney Houston, pero mucho más ecléctica y emprendedora, nuestra pianista tiene el reconocimiento y honores de bestias como Jermaine Dupris, Isaac Hayes o Bono (que está en todo, cómo no)

Que las diosas salven a las chicas negras. Gracias por todo.

sábado 22 de agosto de 2009

Apadrina un Grupo de Rock Alternativo





Dicen los Radiohead que, si lo intentas lo mejor que puedas, eso es más que suficiente.

Yo estoy de acuerdo a medias.

La música en España es como el vuelo 815 de Oceanic: el avión se estrelló pero hay unos supervivientes, náufragos en mitad de una isla donde luchan por sus vidas contra un grupo conocido como ‘los hostiles’. Esos supervivientes tienen muchos enemigos, pero también se tienen a ellos mismos, los unos a los otros, para ayudarse. Y desde que la serie empezó a emitirse, también cuentan con cada vez más seguidores, que reconocen sus méritos y no les abandonan.

Pues bien, esta iniciativa nace con el objetivo de sacar de esa isla a esos ‘Perdidos’, porque el Rock Alternativo de este país es muy fuerte y quiere alzar la voz, pero ‘los otros’ no les dejan. Y estamos hartos. Hartos de que la cultura musical que nos rodea sea deplorable. Es cierto que para gustos, colores, pero también es cierto que tanto en el Amor como en la Guerra no hay normas. Y nosotros tenemos dentro mucho amor, y también muchas ganas de pelear porque se nos oiga.

La Iniciativa AGRA no tiene un símbolo de forma octogonal con una serpiente en su interior, pero pretende ser igual de importante. La misión es conseguir el mayor número de seguidores posibles, no de una, si no de un buen puñado de bandas de rock underground españolas, con cualquier idioma, sexo, color, tamaño y voluntad. Desde AGRA os recomendamos unas cuantas, pero en realidad son muchísimas más, solo se trata de ser curiosos e indagar. Y sobre todo, de apoyar a la gente que de verdad se lo merece, que se deja la piel en la música fuera de operaciones triunfo y enchufes varios. Los únicos ‘requisitos’ parecen obvios: estamos hablando de bandas que no se beneficien de un gran contrato discográfico, que no hayan tenido oportunidad de aparecer en los grandes medios ni de tocar en grandes festivales, pero sin duda el mayor requisito es que se trate de bandas que creen BUEN ROCK.

No os estoy pidiendo mucho más que el simple hecho de apoyar su música visitando sus MySpace, escuchando sus temas, acudiendo a sus conciertos, comprando o descargando sus trabajos… y haciéndoos fans en Facebook de esta iniciativa. ¿Lo haréis? Por Hendrix, Young, Clapton, Lennon, Cobain, Vedder, Moon, Bonham, Jagger, Wood, Knopfler, Curtis, Rotten, Vicious, Joplin, Dylan, Fogerty, Bono, Gallagher, Reed, Ray Vaughan, Towshend, May, Mercury, Cash, Morello, York, Frusciante, Page, Deal, Santiago, o Springsteen. Porque ellos apadrinarían.


La autora de este blog bajo los efectos del LSD






La autora de este blog bajo los efectos de una Mahou 5 Estrellas




sábado 1 de agosto de 2009

Promesa Rota


"Hey... is this thing on?" Según el periódico La Verdad de Murcia, todo es culpa de Brian, que iba drogado... Me maravillan los conocimientos sobre el rock'n'roll de algunos redactores... (foto de Govi Catena)




They rise above this,
They cry about this,
As we live and learn..

A broken promise,
I was not honest,
Now I watch as tables turn,
And you're singing.

I'll wait my turn,
To tear inside you,
Watch you burn,
I'll wait my turn,
I'll wait my turn.

I'll cry about this,
And hide my cuckold eyes,
As you come off all concerned,
And I'll find no solace,
In your poor apology,
In your regret that sounds absurd,
And keep singing.

I'll wait my turn,
To tear inside you,
Watch you burn..
And I'll wait my turn,
To terrorize you,
Watch you burn..
And I'll wait my turn,
I'll wait my turn.

And this is a promise,
Promise is a promise,
Promise is a promise,
Promise is a promise.

And I'll wait my turn,
To tear inside you,
Watch you burn,
I'll wait my turn,
I'll wait my turn.

A broken promise,
You were not honest!
I'll bide my time
I'll wait my turn.


(‘Broken Promise’, de Placebo)

Con los pies en el aire y la cabeza en el suelo. Así debimos de sentirnos todos los asistentes al concierto celebrado en Cartagena (Murcia) y llamado MTV Murcia Night, que prometía la actuación de tres bandas muy diferentes entre sí: los autóctonos Second, el dúo Amaral, especializado en Los 40 Principales, y los glamourosos Placebo, desde Londres y presentando nuevo trabajo, ‘Battle for the sun’. El evento, gratuito, esperaba congregar nada menos que a 30.000 personas, la mayor parte locas por disfrutar de un concierto de los ingleses, que siempre levantan expectación allá donde van.

Sin embargo la noche fue muy distinta de lo que se preveía. Y las ilusiones se perdieron, una vez más, por las bofetadas de la realidad, y como lágrimas en la lluvia (promesas que no valen nada, podría haberse titulado también esta crítica). Tras largas horas de cola emprendidas por los más acérrimos, y algunas más esperando dentro del recinto, baraja de cartas en mano, y sobreviviendo al calor sofocante gracias al agua lanzada por los ‘Raining Men’, hicieron su aparición los murcianos capitaneados por José Ángel. Tuvieron sus seguidores, pero también sus detractores, y ante todo ello ofrecieron una hora de reloj llena de canciones tristes, apagadas, en ningún momento respaldadas por la fuerza con la que antaño llenaban su primer álbum, ‘Invisible’. Aún así, y a pesar de los nacientes problemas de sonido, fueron unos notables teloneros.

De nuevo más espera, colocación de instrumentos y atrezzo. Esto confirmó que los encargados de cerrar la noche serían los maños, ya que tanta parafernalia solo podía significar una cosa: era el turno de Placebo, una de las bandas más aclamadas en el mundo, con seis álbumes y giras mundiales a sus espaldas, que esa noche tenían que conformarse con abrir el apetito antes del plato ‘fuerte’. Y es que el dinero manda, y más en un país en el que jamás se ha escuchado ni se escuchará por la radio ni uno solo del cerca del centenar de temas que han compuesto Molko y compañía, pero que por el contrario programa día tras día y una y otra vez las mismas canciones de Amaral.

Por fin, entran en escena Brian, Stefan y Steve, arropados por otros tres músicos de apoyo. ‘Kitty Litter’, la canción que abre su nuevo disco, comienza a atronar y la multitud, enfervorecida, la corea aunque algunos no hayan tenido tiempo suficiente de haber oído lo nuevo. Tras ella, un extraño parón y, en unos minutos, ‘Ashtray heart’, otro de los temas de ‘Battle for the sun’ en donde el estribillo si que es entendido por todos los presentes, al ser en castellano. Otro rato de parón, algo más de la lengua de Cervantes difuminada por Molko (“Un poquito problema técnico”, anunció) y la banda desaparece por unos momentos. Regresa y distribuye cuatro canciones más entre un tercer parón, levantando las sospechas del respetable. Tras ‘Speak in tongues’ se acabó lo que se daba. Vuelta a desaparecer pero, esta vez, sin decir nada, sin explicaciones, lo hacen para siempre. Vamos, que se van con su Reina Madre.

Ante la incredulidad de la cantidad exarcebada de fans que lanzamos todos los improperios conocidos y aún por descubrir, se presenta un Johan Wald (presentador de MTV y encargado de dar paso a los grupos) y aguanta los abucheos hasta que logra musitar que “la música continúa con Amaral”. Y ya no hay ‘Special Needs’, ni ‘Taste in Men’, ni ‘36 Degrees’, ni ‘English Summer Rain’, ni ‘You don’t care about us’, ni ‘Nancy Boy’, ni ‘Meds’, ni ‘Bruise Pristine’, ni ‘Slave to the wage’, ni ‘Juliene’ (uno de los mejores poemas del nuevo trabajo…) Que nos jodan a todos los fans. Un día después, se disculpan desde su página web porque “el público no se merecía esa mala calidad de sonido”. Vaya, así que lo que nos merecíamos entonces ¿era dejarnos sin concierto? Una excusa brillante que no nos vale para nada. Muy poca profesionalidad, “tras 15 años de carrera”. Así que no, lo siento, no nos vale para nada.

Saquemos conclusiones:

1. Un macro-concierto realizado en una ciudad hostil: varias personas se dedicaron a repartir por los alrededores panfletos con quejas acerca del nombre del guateque, que según ellos estaba claramente encaminado a boicotear la autodeterminación cartagenera. De quedarte con la boca abierta y con ganas de celebrarlo en Puertollano, donde habrían sido más agradecidos.

2. Una gran televisión musical, la más importante del mundo, con unos medios técnicos desastrosos: en la actuación de Second ya se pudieron vislumbrar errores garrafales, lo cual sigue sin justificar la pataleta de bebé de los de Londres.

3. Una organización frotándose las manos ante la avalancha de bebedores y comedores dispuestos a dejarse los euros: con tantos beneficios económicos, más les habría valido incluir una cláusula en el contrato del grupo estrella donde se comprometieran a no dejar tirados a todos esos clientes generosos con el turismo murciano.

4. Unos supuestos profesionales de eventos de estas características que no son capaces de discernir entre estilos musicales: no es normal mezclar tres bandas tan distantes, y mucho menos colocar a los ‘visitantes’ los segundos, sabiendo de su fama mundial (bastante menor que Amaral, creo yo) y de sus, por lo visto, aires de divos (yo también los tendría si hubiera vendido más de 300.000 copias solo con mi segundo álbum) Todo ello sigue sin justificar el dejar colgados a sus seguidores, pero también dice mucho de la forma de planear las cosas de la franquicia española de la ‘Music Television’ más ‘cool’ de siempre.

Tras esto, una pequeña reflexión. Yo me pregunto: ¿estamos endiosando a la música y a la vez ninguneándola? Además de preguntarme: ¿somos los españoles igual de gilipollas que las estrellas de rock?

No es justo. No podemos dejarnos la piel defendiendo a los artistas ‘alternativos’, a los estilos menos comerciales y a las bandas más grandes de todos los tiempos suplantadas ahora por niños y niñas que se presentan a cástings de programas como Operación Triunfo, dispuestos a comerse el mundo sin haber tocado un acorde en su puta vida, o sin haber escuchado jamás a Hendrix, Led Zeppelin, The Doors, Crazy Horse, Cream, The Police o Dire Straits.

No podemos empeñarnos en abrir los ojos a la gente y que luego sucedan estas cosas. Planteémoslo así: ¿habría hecho David Bisbal lo mismo? Cobra bien, qué más le da dejar plantado a todo un campo de fútbol… Pero quizá valore a sus legiones de fanáticas. Bien, a Brian Molko pareció no importarle. Al mismo que proclama a los cuatro vientos el amor por la música, escribe lindísimas letras y hace que creamos en el poder de una canción. A alguien que compone bellezas como ‘I know’, ‘Protect Me From What I Want’ o ‘Infra-Red’ no pueden importarle una mierda sus fans. Porque ellos han hecho que esté donde esté, él y su banda.

Así que empecemos a ser justos nosotros y démosle a cada uno lo que se merece, empezando por los que se dejan la piel tocando para 20 personas (no son más porque cinco euros un concierto de dos bandas les parece caro, o porque están empeñados en que El canto del loco es música) y que además tienen que mendigar un bis al encargado de turno del garito, que está deseando que se larguen los ‘pintas’ y entren las hordas de pijos con los bolsillos llenos de billetes con los que pagarán hasta 15 euros por copa, de garrafón, por supuesto. Eso piensa este país del rock, si es que sabe lo que es rock. Aunque Placebo tampoco sepan que el rock se sustenta con los rockeros.

Como dice la grouppie Penny Lane en ‘Casi famosos’, de Cameron Crowe: “Si esto fuera el mundo real y un hombre me hablara como tú me estás hablando…” a lo que William Miller, el joven periodista que se embarca en la aventura de girar con Stillwater, contesta: “¡Este es el mundo real!”. Y en él, somos soldados que sirven a una patria, no a la que más les pague. Rectifico todo lo que dije tras el decepcionante acto… tantos kilómetros sirven de algo: para ver la realidad, pero más bien para planear la dulce y fría venganza.

Venid amigos míos
No es demasiado tarde para partir en busca
De un mundo nuevo
Porque sigo teniendo el propósito
De bogar más allá del sol poniente
Y si hemos perdido esa fuerza
Que otrora movía el cielo y la tierra,
Lo que somos, lo somos;
Corazones heroicos y del mismo temple,
Debilitados por el tiempo y el destino,
Pero fuertes por la voluntad
De buscar, luchar, encontrar y no ceder.


(‘Ulises’, de Lord Alfred Tennyson, un inglés que estos divos del Glam deberían conocer)

sábado 20 de junio de 2009

Confusion in her eyes that says it all




Escribo este post desde una fiesta llena de gente, que baila, canta, se emborracha... Yo tengo un mini de Ballantine's con cocacola junto a mi y vengo de un bolo que hemos tenido en Valencia, tras conducir largas y calurosas horas junto a mi banda.

Y solo puedo pensar en Ian Curtis, Sam Riley, Anton Corbijn, y Control.

En años, es la mejor película que he visto. Contuve la respiración durante todo el metraje. Y no porque sea especial fanática de Joy Division, aunque sí del punk. Grupos que aparecen en el film, como los Buzzcocks o los Pistols, me resultan más apasionantes y viscerales que las melodías tétricas y adictivas de la new wave. Son adictivas, sí. Después de ver Control, tuve unas ganas locas de escuchar a los Happy Mondays. Relacionando.

Pero volvamos a la ópera prima de Corbijn, conocido por ser el ilustre fotógrafo de U2, sin duda una de las bandas más influyentes de la historia, aún sin contar entre sus filas con exarcebadas demostraciones de estupefacientes, o suicidio intravenoso. Me viene a la cabeza que quizá él tuvo siempre en la suya lo que ha filmado. Que cada vez que escuchaba la irritada y desvalida, pero potencial voz de Curtis, él pensaba en la imagen que iba a acompañar esa extraña y oscura belleza musical. Y estoy casi segura de que así fue, y que el post punk es probablemente lo que más le llamó la atención de 24 Hour Party People, de Winterbotton. Con maestría se desliga de ella y logra que nos transportemos a la realidad de Deborah, la sufrida esposa del artista. Además parece que estamos ante un grupo diferente, un texto extraordinario, una locura de pastillas, epilepsia y angustia interior. 24 Hour incide más en la figura de Tony Wilson, el periodista de Granada TV, y lo hace con, sin duda, matrícula de honor, ahondando en su fría pero decidida y ardiente visión del momento, las estrellas y la música. Descanse en paz.

Sin embargo, Control hace que ese momento, esas estrellas, y esa música, giren en torno a la odiosa tesitura de la fama, sus peligros y sus amores. Corbijn rueda en blanco y negro, fotografía planos, filma cuadros pincelados con esmero, pero desde la sencillez. Consigue lo imposible: que el espectador sienta que es él quien protagoniza cada segundo, irrefrenablemente. Gracias a su dirección, y a las enormes interpretaciones de grandes actores desconocidos, en nuestra mente se instala una dura decisión que pasa de ser el fantasma de Curtis, a ser el nuestro propio:

Debbie?

Annik?

Joy Division?

Ian Curtis?

Y es difícil decidir. Elegir la vida, que diría Mark Renton en Trainspotting. Elegir seguir vivo cuando todo alrededor te presiona en el pecho, y es tu enfermedad precisamente la que menos te hace daño. Duro, muy duro. Y eso quiere expresar Corbijn, desde su visión tan especial de la infinita tristeza de alguien que tiene muchas cosas que decir, pero todo lo que vive le hastía y deja sin aliento. A veces literalmente. El problema final es que normalmente no son los ataques de epilepsia lo que más destroza un corazón y un coco privilegiado. El problema, es el de siempre.

El amor nos destrozará otra vez.

Pero no te vayas en silencio...

Quizá esa sea la enseñanza. Y lo sublime de la elección de la banda sonora. No se os ocurra perdérosla...

pd: Gracias, Javi ;)

lunes 29 de diciembre de 2008

Por un mundo con más Stratos y margaritas

Era otra época. Partiendo de la base de que no la viví, de que ni siquiera mis padres me tenían en mente, y de que de haber sido lo contrario, no hubiera estado en el país adecuado para disfrutarla, aún así lo grito al viento.

Adoro los 60.

Soy de las que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que nadie, nadie, NADIE, lo podrá hacer mejor que los clásicos. Y que no me cuenten historias de modernos.

La belleza de los Animals. La dureza de Iron Butterfly. La desfachatez lasciva de Jim Morrison. El aguardiente de terciopelo surcando las cuerdas vocales de la Joplin. Campos de fresa para siempre. El único e irrepetible Mick Jagger. El hipnotizante guitarreo de Syd Barrett. La batería de la que han aprendido todas las demás, la de un chico llamado Moon. Los sermones del amor de Dylan. Cómo no, Hendrix. La luna, las estrellas, la hierba, el LSD. De todos ellos y de todo ello aprendió la que probablemente sea la banda más grande de la historia: Led Zeppelín (sin desmerecer ni por un solo momento a la Creedence)

Pero sin duda mis favoritos, mis niños mimados, los que me hacen vibrar y ponerme de pie con gesto solemne y deslizar mis gafas de sol negras por debajo de mis ojos rasgados son ellos. Las bestias de la psicodelia. Los puristas del rock americano. Libres como el viento, poetas, etéreos, el amor en persona:

Jefferson Airplane.

Lo que habría dado por vivir aquel concierto más que memorable en Woodstock. Si Doc llegara y me ofreciera su Delorean, juro que yo me quedaba allí, recortando letras grandes de colores y pegándolas en las pancartas. Porque ellos van mucho más allá del tópico de sexo, drogas y rock and roll. Ellos son una bandera, son un estandarte, el chocolate y la nata montada que baña unas tortitas. Sólo las primeras notas de White Rabbit ya te deben hacer llorar de emoción. Tienes que estremecerte bailando Somebody to love. She has funny cars te transporta hasta el espacio. Embryonic journey hace honor a su nombre y es un viaje embriónico. Los Jeff te renacen.

jefferson

si nada más ver esta foto has pensado "coño! richard ashcroft y liam gallagher?" enhorabuena! quiero casarme contigo


Y qué decir de Vietnam. Una guerra contra la que los americanos, tan suyos siempre, tan eficientes, independentistas y, por qué no decirlo, hijos de puta, tuvieron para darse cuenta de que había más mundo fuera de sus fronteras, dominios y demás feudos. Abrieron los ojos, empequeñecidos por los efectos tranquilizantes de según qué fármacos no autorizados, y protestaron. Nos joden la tierra. Jodamos nosotros con lo que mejor sabemos hacer: música.

Y entonces fue Neil Young.

Gracias, Buffalo Springfield, gracias Crazy Horse. ¿Por qué nadie nombra a este hombre defensor de la paz mundial, policía del karma del universo? Te toca, mejor dicho: ¡te masturba! desquiciándote completamente con su forma de desgarrar la guitarra. Es capaz de volar un edificio sin necesidad de dinamita. Sus solos incontenibles, su verborrea folk, su locura granjera-filantrópica-extremista, que derivaría en máquinas del sonido como Randy California o Jimmy Page, este último por aquel entonces aún saliendo de mamar sus acordes de la teta de la venerable señora Page. Hace poco me compré Zuma, una puta obra maestra, con el bueno de Young capitaneando a todo un caballo loco, que hace que yo me ría de John Lennon y su palabrería barata de hippie acomodado. Que tampoco es tan difícil decirlo, joder. Se os va la olla con tanto flequillo y tanto White Album. Más Eric Clapton. Más John Mayall. Más Stevie Ray Vaughan. Y menos soplagaitas.

neil young
fuck you Rock in Rio!!!


La forma perfecta de cuajar grandes ideas en el hueco profundo que el rock de los 50 quería dejar a sus deudores. La verdadera rebelión fue con Chuck Berry, Eddie Cochran y Buddy Holy, que sentarían las bases a los crooners emparentados con la Mafia. Tras esa explosión arquitectónica, viene la magia de los decoradores. Y esos son los artistas más grandes de una década brillante, valiente, enaltecida, que destilaba arengas y pasiones por cada cuerda, ya fuera surcando un mastil o una garganta. Y yo habría querido estar ahí para verlo.

Lo dicho, Doc, ¿un paseíto en el Delorean?

…on the wild side.

(otro día hablaremos de Lou Reed, su increíble Velvet, y como preparó los cimientos del poderoso glam, que no timonea Bowie, sino Marc Bolan. El puto rock and roll en persona)

jueves 30 de octubre de 2008

El post más superficial del mundo!! El cine y sus pivones…

1. James Dean. Vive deprisa y muere joven, y si es a bordo de un Porsche, mejor. El niño maldito del cine sólo llegó a hacer tres películas: Rebelde sin causa, Al este del Edén y Gigante. Pero se convirtió en un mito. Muchos son los que después han intentado imitarle, desde Luke Perry (luego hablaremos de él, si!) a su compi de reparto Brandon Walsh (cómo se llamaba este tío?) pasando por Matt Dillon y el señor Travolta. Pero James es irrepetible. Sigan buscando al James Dean del 2000, productores… Busquen, busquen, está el señor Flowers al frente de The Killers, algún jovencito de El Internado… ahá… ¿Quién osa decir que cualquier tiempo pasado no fue mejor?


Madre mía… ¿te rasco yo?



2. Paul Newman y Robert Redford en El golpe. Gran película, gran duelo actoral. En mi casa no tenemos discusiones: mi madre se pidió a Newman desde siempre, y yo reconozco mi debilidad por los rubios… Pero es que, tan serios y tan tramposos, tan elegantes y tan sin un duro… Qué Ocean’s 11 ni qué ocho cuartos. Así se roba.
Descanse en paz señor Newman, gracias por peliculones como La gata sobre el tejado de zinc, Camino a la perdición o El color del dinero. Redford, gracias por esa mirada y por tener un hijo secreto de nombre Brad. Yo aceptaría sin parar tu proposición indecente, ¿para qué quieres a Demi? Sin embargo, métete por el culo El hombre que susurraba a los caballos… What the hell?


si es que es clavadito, hasta en los estilismos imposibles


3. Brad Pitt en todas, pero en especial en El club de la lucha. Aunque este chico estaría guapo hasta con un saco de patatas, hay que dar mención especial al peliculón de David Fincher, que una vez más apostó por Pitt, quien tan buenos resultados le dio en Seven. La sangre chorreando por los abdominales de este mocetón Redforiano no tiene precio… Si encima es un actor genial, como ha demostrado haciendo de gitano inentendible (Snatch), bandolero despiadado (El asesinato de Jesse James… En esta película yo casi muero de un ataque de risa en pleno cine gracias al ídem de Pitt), pirado (12 monos y Kalifornia) en incluso de la Muerte (Meet Joe Black)… lo tiene todo, ay!


con vuestro permiso, me voy a darme 700 duchas de agua fría, y luego continúo haciendo el post


4. Johnny Depp en Dead Man. Ay el indio! Si preguntamos a cualquiera nacido tras 1987 te dirá ¿ein? Pero este western de los 90, amenizado por Neil Young y al que se asomaba nuestro querido y divertido Iggy ‘patea-amplis’ Pop, hizo que todas quisiéramos pintarnos la cara. Además, droga y paranoia, como en todas las pelis de Depp. Viva!



William Blake. No Eduardo Manostijeras, no Willie Wonka, y desde luego no Jack Sparrow. Y, gracias al cielo, no Don Juan de Marco. Yo no he nombrado esa peli. Oh Dios.


5. George Clooney en Abierto hasta el amanecer. A mi no me gusta de médico, qué le vamos a hacer. Sobre todo porque al principio tenía su gracia, ya saben… ‘Jaja, soy Clooney y salgo en Friends haciendo un cameo junto con Noah Wyle que… uh… ¿Dónde está Noah Wyle?’ Pero luego, con tanto doctor Macizo, Mark Sloan, los bordes de House y Vilches, y… bueno, no hablaré de más series de médicos, ya no es lo mismo. En realidad donde a mi me gusta es aquí, tratando de calmar la libido de Quentin mientras beben tequila a golpes y seduce a Juliette Lewis. Eso es un hombre. Usted, lector, ¿cuántos vampiros ha matado usando lo que se ha encontrado en el almacén de un bar de carretera, eh?



"Vamos a cargarnos a unos cuantos chupasangres"… Uf, George, hazme tuya. Y después muta en el simpático y dulce periodista de One fine day. Gracias.


6. John Travolta en Grease. Que levante la mano quien no haya dicho nunca eso de ‘Agachús damoltuplayen’. Pues eso. A mi hermano Dani, cuando me llevaba al colegio, las niñas le llamaban Travolta. En realidad creo que mi familia se lleva la palma en parecidos razonables: tengo un Travolta, un David Duchovny, un Damon Albarn y un chico Martini. Así somos los Cardín. ¿Qué tú también querías ser un Thunderbyrd o una Pink Lady? No me extraña… si nunca estudiaban y se pasaron el curso bailando y liándola. Qué grande.



Se llama Danny… Danny Zucko… Yo habría caído al suelo de la risa. Moraleja: chica, conviértete en puta. Chico, conviértete en pijo. Así es el sueño americano.


7. Jonathan Rhys Meyers en Match Point. Si te tienes que acostar con un pirado, que sea este. Luego huye! Los labios más sensuales del mundo son los de este actor. Seguro que los y las fans de Allen agradecieron que el protagonista no fuera el cineasta… y sí esta belleza. Aunque, como siempre tiene que hablar la rara, yo le prefiero de artista andrógino y aterciopelado, peleándose por Ewan McGregor (quien se supone que es Iggy Pop, pero parece Kurt Cobain) en ese ‘homenaje’ a Bowie que fue Velvet Goldmine.


Hugo Boss, para pivones como yo. Cris, ya te he comprado el anillo de oro blanco, te espero desnudo en la cama de agua con el Kid A en la minicadena de última generación. Aaahh…


8. Patrick Swayze en Dirty Dancing. Oh Dios Mío, que diría Janice. Pero qué pivón. Y mira que la película es típica, tópica, y la reponen todas las semanas en TVE1 pero… ¿quién se resiste a no verla (y cantarla) otra vez? En un papel que nadie jamás se creería, Swayze vuelve a deleitarnos con el objeto de su cuerpo, en esta ocasión regalándonos bailes calientes. Mención especial para su gran banda sonora, con temas de The Contours, Otis Redding, The Ronettes, o Mickey y Silvia, que firman esta gran escena, mi preferida.



- Sylvia. – Yes, Mickey? – How do you call your boy to come? – I call him loverboy... – And if he doesn’t answer? – Come here, loverboy!! – And if he still doesn’t answer? – I say: baby... oh, baby... my sweet baby... you’re the one.



9. Leonardo DiCaprio en Romeo y Julieta. Recuerdo que, en una escena en la que sale sentado en una playa (imposible encontrar esa imagen en Google, lo siento) todo el cine soltó un grito como de valkirias que nos llegó a dar miedo. Quizá yo también lo soltara. Leo, conocido por algunas como ‘el tío bueno y romántico de Titanic’, por algunos como ‘el gordo histérico de Infiltrados’, y por otros a los que nos gusta quedarnos con lo bueno como ‘el retrasado de A quien ama Gilbert Grape que creyó que le arrebataría el Oscar a Nicholson’, hizo muy buenos papeles antes de convertirse en ídolo de jovencitas. Uno fue de yonqui redomado en ‘Diario de un rebelde’. No eres un actor de la generación X si no haces de toxicómano alguna vez. Muy bien, DiCaprio. En cambio, hizo papeles infumables, véase esa película en la que a Scorsese se le fue la olla: El aviador. Muy mal, Martin.


Paso toda la película lloriqueando y hablando en verso. Esta vez ese hijo de puta psicópata de El resplandor no me lo arrebatará. Y me ha llamado un tal James Cameron… tiembla, mundo!! Bwajajaja!!!


10. Joaquin Phoenix en I walk the line (Johny Cash bio) se parecía más a una mezcla entre Joe Strummer y Dylan de Sensación de vivir, sí. Pero… la película es adorable, June Carter es adorable, las drogas le hacen adorable, la rehabilitación le hace adorable y esa guitarra colgada al hombro le hace adorable. Si en Gladiator le odiamos, en El bosque le temimos y en Señales nos pareció, ehm… raro, Phoenix sin duda se salió en este biopic sobre el cantante de country más famoso de Estados Unidos, además de en otros papeles como el sufridor de Regreso al paraíso y en grandes inventos indies de los 90.


Luke Perry es gay! Grande Padre de familia…