sábado 19 de junio de 2010

Películas favoritas: ¡¡¡No hago jodidos flashbacks!!!




Como muchos habréis adivinado, estoy hablando de la ópera prima (si exceptuamos la infumable My Best Friend's Birthday) del dios de este blog. Como muchos también abriréis la bocaza para decir '¿no es Pulp Fiction tu película favorita?' os diré: 'sí, lo es, pero ¿de verdad queréis un post de 100 páginas hablando de una peli? ¿no, verdad?'


Me he comprado un DVD con nuevo doblaje en 5.0, aunque la verdad no sé para qué, porque la veo en inglés. De todos modos el doblaje no me disgusta: siempre es bueno en las cintas de Tarantino. O será que yo le veo con buenos ojos.




Reservoir Dogs es la película que a más perfiles adapta su narrativa. Me explico: Si tú le preguntas a cualquiera que la haya visto, pueden suceder varias cosas. La primera y más habitual es que te hablen de ella como una buena película policíaca, muy original y con una escena de violencia inusitada. La segunda, que te digan lo mucho que les encantó, les influyó y cómo tienen camisetas, putas gafas de sol y corbatas, o la banda sonora en el ordenador puesta todo el día. La tercera, que te digan que es lenta y que se durmieron a los diez minutos.




Fuck all of them.




¿sabéis de qué habla 'Paquito El Chocolatero'?


Sé que la ví tarde, y además en inglés sin subtítulos (no sé por qué lo hice). Tenía 18 años y ya había visualizado algo con mis hermanos, pero quería enfrentarme a ella yo sola. No entendí una mierda y me pareció cutre a más no poder, con una estética de videoclip de aficionado trabajador de videoclub. No asimilaba que esa película y la increíble Pulp Fiction fueran dirigidas por el mismo tipo. A día de hoy, me cuesta poner una por encima de la otra.


Reservoir Dogs es la ida de olla más grande que haya podido tener un director. Quiero decir, hola, vamos a hacer una película con 1.600.000 dólares, y la va a co-producir Harvey Keitel, que quiere ser el protagonista. No mames. Ahora en serio. Que sí, que las localizaciones van a ser un garaje en pleno agosto, una cafetería y tres habitaciones. Sin embargo, Reservoir Dogs es la seguridad más grande que haya podido tener un director. Tarantino fue convenciendo a todo aquél que pilló por banda y que leyó y se enamoró de su guión. Con un par.


Fue escogiendo los actores como si éstos llegaran guiados por una deidad. A Steve Buscemi (el señor Rosa), por ejemplo, le acojonó minutos antes de hacer la prueba, solo porque él quería ser el señor Rosa en un principio. A Michael Madsen lo quiso desde siempre, pero dio oportunidad a otros muchos. Madsen no quería hacer la escena de la tortura en su prueba, pero después de mucho tiempo accedió, y creó un mito. Con Chris Penn y Lawrence Tierney, Quentin vio un vínculo de sangre que no existía, pero que era real a más no poder.


Tarantino cuidó muy bien la banda sonora, creando el programa K-Billy y el Supersonido de los 70, en el que se pincha a la Steve Miller Band, a Joe Tex y a la George Baker Selection, todo en uno. Y te das cuenta entonces de que la música es otro personaje, igual que la presencia de la violencia. Ahora que venero este film, y no lo desdeño como cuando lo vi por primera vez, me doy cuenta de que no es una película violenta. No, Reservoir Dogs es la antesala de la violencia, es la tensión propia de los trabajos japoneses que tanto adora nuestro amigo QT. Y por eso la historia que se cuenta rodea todos esos aspectos y se hace redonda ella sola: nos acerca a los personajes de forma introspectiva, y no solo con el guión.


me llamo Charles Widmore y me desterraron. ahora tengo más pelo.



En los comentarios de mi edición en DVD, Tarantino se queja de que todo el mundo piense que la peli está construida con flashbacks, cuando no es verdad. Todos sabemos lo que es un flahback: el mejor ejemplo lo tenemos en la serie Perdidos, cuando los personajes recuerdan su pasado. Reservoir Dogs no es así, es simplemente una historia contada de otra manera, al estilo de las novelas, precisamente para situar al espectador, hacerle cómplice y así derribar la barrera diegética. Es una idea brillante.



Técnicamente, la cinta también brilla una y otra vez. A QT le gustan los planos secuencia, y morirá haciendo uno. Personalmente creo que es en esta película donde los borda y domina, mucho más que en Pulp o en Kill Bill. Y lo hace porque les dota de la fuerza justa y del carisma del personaje que lo está protagonizando. Es decir, ahonda mucho más en la personalidad, dejando de lado la realización y el montaje, obligando a estas a seguir a la trama, en vez de casarlo todo buscando una belleza. El cabrón consigue esa belleza de forma 'casual' (entre comillas, porque con Tarantino NADA es casual NUNCA)





aquí se va a liar parda



Es un maestro haciendo planos, como todos los travellings circulares y semicirculares, o la doly que emplea en la magistral aparición del señor Rubio en el garaje. Pero otro maestro, mucho menos condecorado, fue su novel director de fotografía: Andrzej Sekula. Le acompañó también en Four Rooms y luego alzó el vuelo bien alzado en American Psycho (como cinematógrafo) y en Cube (como director). En la primera, el estilo Reservoir Dogs se hace muy patente, sobre todo ese roce de la violencia como si fuera una caricia tétrica, con la sangre siempre presente y acechante. En la segunda, que tuvo su secuela, el tema de la tensión ya es más que afilado y empleado con orgásmico talento.




Pero no le quitemos mérito a ese veinteañero empleado de un videoclub, cinéfilo hasta la médula. Reservoir Dogs era su idea, su sueño, su propósito y su proyecto. Y lo abanderó como nadie. Por eso hoy, Padre, te damos gracias. Venga a nosotros tu esmoquin.


Keitel: otia neneeeeee!!! menudo buga te has pillao!!!!! y el Quentin en el Dodge con el caracortada pringando.

Madsen: uno que sabe!...
Buscemi: por cierto, ¿eso de ahí no es un resto de cráneo?
Keitel: ya estamos otra vez contando las cosas como nos sale de los...